La Salud Mental Y El Trabajo

El problema de la salud mental en Chile es una situación que no debe dejar a nadie indiferente, se estima que uno de cada 5 personas tiene o va a tener síntomas de un trastorno mental. De esta manera, las enfermedades mentales dan cuenta de una proporción significativa del ausentismo laboral, y su costo las ubica entre las más importantes causas de pérdidas de productividad. En el ámbito laboral es un problema que cada vez se vuelve más relevante, puesto que genera incapacidad laboral, pérdida de días de trabajo y de productividad. 

Según la Organización Mundial de la Salud, la salud mental es un estado de bienestar en el que la persona realiza sus capacidades y es capaz de hacer frente al estrés normal de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad. En este sentido positivo, la salud mental es el fundamento del bienestar individual y del funcionamiento eficaz de la comunidad.

Ahora bien, es necesario entender que la relación entre las diversas dimensiones de la vida laboral que pudieran influir sobre la salud mental de las personas en el trabajo es dinámica e interactiva. Además, se debe considerar la relación que se produce entre el trabajo y la vida personal, familiar y social del trabajador, así como aquella entre el ambiente y las vulnerabilidades psicológicas y genéticas de cada individuo.

La relación entre trabajo y enfermedades mentales

Se puede plantear de dos maneras:

a) Los problemas de las personas que presentan alguna enfermedad mental, que forman parte de la fuerza laboral y los efectos de la enfermedad sobre el desempeño laboral.

b) Las enfermedades mentales asociadas a factores de riesgo en el ambiente de trabajo.

Si sientes que no estás bien

El estrés se ha propuesto como uno de los principales factores que explican la relación entre condiciones de vida, incluyendo el trabajo, y la salud de las personas. El concepto de estrés se refiere al conjunto de procesos y respuestas neuroendocrinas, inmunológicas, emocionales y conductuales ante situaciones que significan una demanda de adaptación mayor que lo habitual para el organismo, y/o son percibidas por el individuo como amenaza o peligro, ya sea para su integridad biológica o psicológica. Se produce estrés cuando existe una discrepancia importante entre las capacidades del individuo y las demandas o exigencias de su medio ambiente. Del mismo modo, puede producirse estrés cuando la discrepancia que existe entre las expectativas que la persona tiene y lo que su realidad ofrece es significativa. El estrés, entonces, es producto de la interacción entre el individuo y su medio ambiente, estilo de vida, relaciones interpersonales, disposiciones de temperamento, vulnerabilidades biográficas y biológicas; y se asocia a diferentes situaciones, conflictos, pérdidas o amenazas que lo impactan en determinados momentos o períodos de su vida.

Una de las dimensiones importantes en la vida de la mayoría de las personas adultas es el trabajo y, por lo tanto, en ese escenario laboral, también ocurren hechos, existen situaciones y se generan riesgos que pueden manifestarse por síntomas de estrés. El estrés ocupacional, por lo tanto, es consecuencia de múltiples factores causales, incluyendo el ambiente fí­sico, trastornos de las funciones biológicas, la carga, el contenido y la organización del trabajo, en interacción con todos aquellos otros componentes o dimensiones de la vida de cada individuo que no dependen necesariamente del trabajo.

Algunas condiciones laborales que permiten promover la salud mental

  • El trabajo proporciona el sustento necesario para la satisfacción de las necesidades básicas del trabajador y de su grupo familiar.
  • Existe preocupación por la seguridad física y psicológica, incluyendo condiciones seguras en cuanto a ambiente, carga y jornada; así como especial atención en la prevención de accidentes y enfermedades profesionales.
  • Ofrece un clima de trabajo adecuado, facilitando la confianza, el respeto y el apoyo en las relaciones interpersonales. Se facilita la identificación y el compromiso del trabajador con su trabajo y la empresa.
    Se reconoce el trabajo bien realizado, contribuyendo, de ese modo, a que el trabajador se auto valore y se dignifique en su autoestima.
  • Proporciona oportunidades para que las personas puedan desarrollar sus potencialidades, aumentando los ámbitos de autonomía en los puestos de trabajo.

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